martes, 25 de noviembre de 2014

Autobiografia


Mi Autobiografía


Miguel Ángel Manuel Andrés

Mi nombre es Miguel Ángel Manuel Andrés nací el 1º de noviembre de 1997 en una comunidad de la Sierra Juárez llamada San Miguel Talea de Castro, mis padres son Martha Elva Andrés y Delfino Manuel quienes tuvieron cuatro hijos, de los cuales yo soy el segundo.
A mi corta edad de nacimiento, mis padres decidieron que sería conveniente mudarse a la comunidad de San Bartolomé Zoogocho porque ahí era su nuevo lugar de trabajo. En esa comunidad, a mis tres años de edad, comencé a cursar el primer grado de preescolar. Al terminar mis estudios de ese nivel, mi madre decidió mudarse a la comunidad en la que ahora resido que es San Miguel Talea de Castro.                                                   
A mis seis años de edad comencé a cursar en nivel primaria en la escuela “Unificación”, en el quinto grado decidí integrarme en un grupo de basquetbol de la comunidad, después de meses de entrenamiento el comité deportivo decidió inscribirnos en el torneo regional “Copa Zapotecos” que se llevó a cabo en la comunidad de Villa Hidalgo Yalalag, en la cual en la categoría infantil yo y mis compañeros obtuvimos el segundo lugar perdiendo en la final contra el equipo de Villa Alta.


Comencé a cursar el sexto año de primaria, y en la comunidad surgió el proyecto de la radio comunitaria, decidí que sería bueno aprender algo nuevo, así que me integre a este proyecto, donde después de meses de cursos y demás cosas comencé a conducir el programa infantil.

Termine mi educación primaria y comencé a estudiar el nivel secundaria en Talea, seguí jugando basquetbol y forme parte del equipo de la escuela.
En mi primer año nuestra escuela no participo en las muestras deportivas, así que fue hasta el segundo año en el que participe en el equipo de futbol que se llevaron a cabo en Santiago Comaltepec y obtuvimos el tercer lugar.
En el tercer y último año también participe en la muestra de secundarias en la comunidad de Capulalpan de Méndez, esta vez si participe en la disciplina de basquetbol, ahí nuestro equipo obtuvo el primer lugar a nivel regional, meses después participamos en la etapa estatal y ganamos el segundo lugar.

En el año 2012 ingrese al CECYTEO en la modalidad de EMSaD con la especialidad de informática.
En esta institución también me he desempeñado deportivamente, ya que también hemos participado en diversos lugares.
En mi primer año participamos en la muestra deportiva en la comunidad de Etla municipio de la ciudad de Oaxaca, donde lamentablemente obtuvimos el tercer lugar.
En el segundo año participamos en Arrazola Xoxo, donde ganamos el primer lugar, después jugamos en la etapa estatal y de igual manera obtuvimos el primer lugar, recientemente participamos a nivel nacional representando al estado de Oaxaca ganando el segundo lugar.


Actualmente estoy cursando el quinto semestre del bachillerato, donde espero poder concluir mis estudios satisfactoriamente.

Las corridas de toros




Las corridas de toros; Matar por diversión.


“Sangrientas tradiciones son aberraciones a la moral, despreciando la vida en la muerte de un animal.”
 

                   Antecedentes históricos


Su origen se remonta a los sangrientos juegos romanos y las crueles venationes en las que se mataban miles de animales para divertir a un público sediento de sangre y fuertes emociones. Según cuenta Plinio el Viejo, en su Historia Natural, Julio César introdujo en los juegos circenses la lucha entre el toro y el matador armado con espada y escudo, de esta manera exhibían su fuerza militar, mostraban  además de la “corrida” un toro a quien el caballero desmontando derribaba sujetándolo por los cuernos.. Otra figura de aquella época, fue el llamado Karpóforo, que obligaba al toro a embestir utilizando un pañuelo rojo. Lo cual se convertía en un espectáculo para el pueblo llano. Los animales, sufriendo la tortura en sus carnes, eran el blanco de una de las formas de agresividad que garantizaba la rigurosidad de una estructura social tremendamente desigual, ya que de esta manera el pueblo  como espectador era el receptor pasivo de la violencia exhibida por los poderosos.  El sacrificio de toros también se incluía entre los ritos y costumbres que los romanos tiempo después introdujeron en Hispania.

En Creta, además del relato de la mitología griega que cuenta las aventuras de Ariadna la  hija del rey Minos, y Teseo, que mató al Minotauro, hay constancia de la celebración de juegos en la plaza de Cnossos, en cuyo palacio, conocido como el Laberinto, pueden verse frescos que muestran a hombres y mujeres en escenas de tauromaquia, guiados quizá por los mitos y la ignorancia insensata que permite caracterizar a un pacífico animal como un monstruo o enemigo virtual que lo convierte en una víctima real de nuestro fracaso evolutivo como seres humanos, para poder traficar con la vida y el dolor de quienes carecen arbitrariamente de nuestros inmerecidos privilegios.
Finalmente, durante la Dictadura de Franco, esta barbarie fue elevada a la categoría de “Fiesta Nacional de España”.
Estas son las épocas más nefastas de la historia, justo en la que las corridas de toros progresivamente se convirtieron en el desahogo de las frustraciones. El animal se convertido en la víctima en la quien se ha de descargar toda la vileza y agresividad humana.
Las torturas

El toro es un animal herbívoro y pacífico. Su instinto natural de defensa frente a situaciones de miedo lo lleva a intentar huir en lugar de atacar, pero solo a base de castigos y manipulaciones se consigue alterar su naturaleza tranquila. En la plaza, lo único que el toro busca desesperadamente es una salida para poder huir, por esta razón lo primero que hacen los toros cuando entran al ruedo es dar varias vueltas, finalmente, como no hay alguna  posible salida, se deben enfrentar  a la terrible situación de su destino. Sus ataques  solo son intentos desesperados para intentar defenderse de los agresores armados. 
Y aun así, aunque se tratara de un animal de naturaleza más fiera,éste espectáculo no sería justificable, ya que seguiría formando parte de la manipulación que los seres humanos ejercen sobre otros animales para sus caprichos.
 Algo impresionante es que las torturas hacia el animal empiezan mucho antes de que los toros salgan al ruedo. Durante los días previos a la corrida los toros no son alimentados, y tampoco se les proporciona mucha agua. Para prepararles para la corrida se les mantiene a oscuras durante horas, se les recortan y liman los cuernos, es decir, se les priva de su única defensa.
 Y por si fuera poco se les propician palizas con sacos de arena y palos, en los riñones y testículos, con el objetivo de hacerles perder fuerza. Sus ojos son untados con vaselina para disminuir su visión, les hacen cortes en las pezuñas, les introducen algodón en la nariz para dificultar su respiración, les tapan las orejas con papel periódico húmedo para hacerles perder equilibrio y reflejos, pero ya desde semanas antes se les empieza a suministrar laxantes mezclados con la comida para debilitarlos. Todas estas prácticas están prohibidas por el mismo reglamento taurino, pero se realizan de forma oculta, ya que lógicamente todo esto no se hace en el ruedo a la vista del público. Aun así, han sido confirmadas por algunos veterinarios y trabajadores de cosos taurinos. Las corridas de toros son un espectáculo bochornoso en tres actos, que escenifica la falsa superioridad y la fascinación enfermiza de quienes creen tener un derecho divino a disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, llegando a justificar la muerte del toro como arte y diversión.
El espectáculo de la corrida de toros consta de tres actos sangrientos:


     El tercio de varas
 En éste acto, el picador (torero a caballo) introduce una lanza de madera  con un objeto punzante de metal en la punta que penetra hasta 40 cm, realizando movimientos para desgarrar la carne del animal, generándole intensas hemorragias y un dolor inmenso. Debido a la gran pérdida de sangre, los toros padecen una sed insoportable que en ocasiones llevan a los toros a lamer su propia sangre.


El tercio de banderillas 

Las banderillas son lanzas de madera de unos 70 centímetros de longitud y 18 milímetros de diámetro. Estas cuentan con arpones de acero afilados y cortantes de aproximadamente 6 centímetros, suelen estar decoradas con los colores de la bandera o los de las comunidades autónomas. Estas son clavadas en el lomo del toro con finalidad de “humillarlo”, es decir, que agache la cabeza para que el matador pueda clavarle la espada mortal.

                     
                           El tercio de muerte

El estoque es una espada de un metro que se usa con el objetivo de atravesar el corazón. Penetra 45 cm., dañando  vasos sanguíneos  vitales, lo cual produce una hemorragia interna masiva, que es una infernal agonía para el animal.
Los toros  tienen una resistencia y un instinto de supervivencia extraordinarios. Pero  este excelente atributo en este caso solo alarga la agonía, ya que en algunos casos no  mueren, y se recurre a la puntilla (cuchillo que secciona la médula espinal), que deja al animal paralizado, pero no inconsciente, lo cual significa todavía vivo y consiente.




Los trofeos para los toreros


Como trofeos, al toro se cortan las orejas, y si la afición lo considera oportuno, también el rabo, para ser entregadas como recompensa al matador. El animal, que aún puede estar agonizando y plenamente consciente, puede sentir cómo lo mutilan, en muchas ocasiones  se pueden ver toros pataleando mientras les cortan las orejas.   Finalmente un carro tirado por dos mulas arrastrará al toro hacia el desolladero.


Daños hacia otros animales

Los caballos son también víctimas de la brutalidad de las corridas de toros. Porque deben actuar como muro de contención, y los golpes que reciben les causan hemorragias internas. En numerosas ocasiones reciben corneadas que les abren las tripas, pero están ocultas por el peto. A menudo se las vuelven a meter dentro y se los cose para que vuelvan a salir al ruedo.
Es necesario drogarlos con morfina  y taparles un ojo para que no vean al toro y no intenten huir, se les cortan las cuerdas vocales para que no puedan gritar de dolor. En palabras de los propios taurinos, se ha llegado a decir que esto se hace para que los gemidos del caballo no puedan herir la sensibilidad de los espectadores.
Los caballos usados en las corridas de toros suelen ser viejos, y por esta razón están poco valorados en el mercado. No es extraño que muchos fallezcan horas después de haber participado en una corrida de toros.
El dominio por la fuerza y la humillación de un ser indefenso en ningún caso se puede considerar cultura, sino que constituye un homenaje a la peor crueldad humana, que es hacer del dolor una fiesta.

El despertar de la conciencia
Los continuos esfuerzos de las instituciones en apoyo de las corridas de toros y las fiestas crueles, en las que se torturan animales de varias especies, se enfrentan al creciente rechazo de una juventud más crítica, la cual busca una relación más sincera y armoniosa con los animales y la naturaleza, y a una opinión pública dispuesta a cuestionar, no sólo la calidad y el origen de los alimentos, sino también las diversiones más aberrantes. Lo cual posibilitaría el fin del gusto de los espectadores por la sangre de un animal y un mayor progreso económico, social y cultural del país, haciendo realidad el sueño de erradicar las costumbres violentas, insolidarias y crueles, como lo son las corridas de toros.
Las corridas de toros ya son consideradas como una enfermedad social que se manifiesta, de múltiples formas, destruyendo nuestra sensibilidad y el sentido ético y estético de cuantos aceptan como normal que las partes mutiladas de un animal herbívoro pacífico sirvan de recompensa a sus verdugos, y fomentando incluso el machismo y la violencia de genero; ya que si se acepta que un ser vivo pueda ser torturado por lucro y diversión, también la condición humana puede ser objeto de la misma consideración.


Por un futuro sin diversiones sangrientas

El mayor rechazo de la sociedad a las guerras y los espectáculos crueles en los que se torturan y matan animales por lucro y diversión, debería generar una actitud menos tolerante con la violencia que sufren los animales y degrada a toda la sociedad; sin embargo, aunque algunos festejos crueles ya no se permitan; encuentran su justificación en las corridas de toros y siguen contando con el suficiente apoyo gubernamental, representado por sus propios intereses y la de los taurinos, que no permiten educar a la sociedad a valorar por igual a todas las víctimas de la violencia, impidiendo la adopción y ejecución de una verdadera ley de protección animal.






Mi opinión


Las corridas de toros es solo un  espectáculo bochornoso y sangriento de tres actos, en donde se escenifica la falsa superioridad del hombre y su terrible fascinación enfermiza por la sangre y la vida de un animal herbívoro de naturaleza tranquila, contra toda lógica ética de la sociedad que según se dice “civilizada”, los toreros  creen tener un derecho divino para  disponer a su antojo de la vida de otros seres sensibles, llegando incluso a querer justificar su atroz acción como arte y diversión.
En este tipo de espectáculos solo se busca desahogar la frustración de los toreros y los espectadores en un animal inocente.
Tenemos que adquirir una actitud menos tolerante con la violencia hacia animales indefensos. Este tipo de tradiciones sangrientas son aberraciones a la moral, no podemos seguir disfrutando de la farsa de que esto es cultura porque a esto no se le  puede llamar así, esto solo es irracionalidad de una cuadrilla de matones contra un toro. “nuestra tradición es una maldición, no habrá descanso hasta la abolición”





"No hay nada tan patético como una multitud de espectadores inmóviles presenciando con indiferencia o entusiasmo el enfrentamiento desigual entre un noble toro y una cuadrilla de matones desequilibrados destrozando a un animal inocente que no entiende la razón de su dolor...”